Entre la amplia modalidad de procesiones del Santo Rosario
público o callejero que se desarrollaron en Sevilla y su provincia desde finales
del siglo XVII resultan muy significativos las de Ánimas, que se
organizaba durante nueve días (Novena de Ánimas) desde la víspera del día de los
Difuntos, haciendo estación a retablos de ánimas, cruces o cementerios. Aunque
solía salir el cortejo tras el toque de Oraciones (Prima), no eran privativos de
esta hora, sino que también se organizaban en las madrugadas . Se ha podido
constatar la utilización de un Simpecado morado con un lienzo de dolor, como el
que todavía conserva el Rosario de los Humeros de Sevilla. También la Hermandad
de la Resolana contaba con un Simpecado similar, pero al que se le colocaba un
lienzo representando las Ánimas Benditas. En Mairena del Alcor todavía se
conserva uno en la capilla del cementerio de la localidad, que pertenece a la
Hermandad de Ánimas Benditas.
Fue pionera de este Rosario de Ánimas la Hermandad del
Rosario de la Asunción de las Gradas, dependiente de la Sacramental del Sagrario
de Sevilla, quien organizó la primera comitiva el 2 de noviembre de 1712 tanto
en su modalidad de prima como de madrugada. Matute se refiere a Francisco José
de Aldana y Tirado como principal promotor de esta iniciativa, publicándose un
interesante folleto en que se invita a todos los Rosarios de España a sumarse a
esta práctica que ciertamente gozó de gran predicamento en la ciudad y
posteriormente en toda la provincia:
" [...] Y combida a todos los Rosarios de toda España a
que así lo executen, que no se puebla el Purgatorio sólo de los vecinos del
Sagrario. ¡Qué feliz será el que en cada parte donde esté, se leyese, se
encargase de ser el procurador y padrino de las Benditas Ánimas! ¡Qué de bienes
temporales y espirituales puede prometerse! y lo que más es, el verse con ellas
en la Gloria [...]
En su primera organización se establece que no haya música ni
se recite el Gloria, sino que el coro de en medio entone el Réquiem aternum
y que el día posterior a la Novena se celebran tantas misas en sufragio de las
ánimas como se pudiese según la limosna recaudada en los Rosarios.
Durante el mes de noviembre los cementerios de las parroquias
eran lugares obligados para la estación de estos rosarios, donde cantaban
responsos y coplas sobre el tema de la muerte: algunos con carácter general como
el de San Sebastián o el hospital del Amor de Dios o el alto de los Humeros,
todos en Sevilla, muy caracterizados por encontrarse allí miles de sevillanos
enterrados en las pestilencias de 1649 y la de 1800. Las ceremonias que allí
tenían lugar con los rosarios eran auténticas "fiestas de la muerte".
Muy importantes durante el siglo XVIII, los Rosarios de
ánimas comienzan a declinar en la segunda mitad del XIX en su expresión
callejera, circunscribiéndose la devoción al interior de las iglesias durante el
mes de noviembre, donde se seguían cantando las coplas.
No obstante, en Sevilla no se han conservado coplas que se
cantaban en estos Rosarios, aunque sí en la provincia, tanto letra como tonada
musical, lo que constituye un preciado tesoro que en gran parte permanece vivo y
en otros casos la memoria popular todavía lo conserva.
En este breve artículo voy a presentar una selección de
algunas de estas coplas, tal como las recuerda la memoria popular o alguna
documentación encontrada en archivos o cancioneros.
Las coplas de Ánimas son composiciones sencillas, con la
métrica tradicional de siete versos, siendo el quinto más corto (aunque hay
coplas de otras métricas irregulares), y que evocan la triste suerte de las
ánimas que piden oraciones y limosnas para ayudarlas a purificarse de sus
pecados allá en el Purgatorio. Algunas están en tercera persona, pero muchas
otorgan la palabra a las propias ánimas que, en primera persona, se dirigen
lastimosamente a los vecinos para solicitar su sufragio y también para
advertirles de la fragilidad humana ante la muerte y del riesgo de condenación
eterna si no procuran ya de vivos salvar su alma de las acechanzas del pecado.
Especialmente emotivas son las que se dirigen a los familiares de los difuntos.
Hay incluso una de El Viso que evoca a un niño recién fallecido.
Sin duda la serie más completa de Coplas son las que se
conservan en la Hermandad de Ánimas Benditas de Mairena del Alcor.
La mayoría de estas composiciones parecen datar de la segunda
mitad del siglo XIX y primer tercio del XX, aunque algunas pueden remontarse a
fechas anteriores, concretamente su época de apogeo: siglo XVIII y primera mitad
del XIX, quizá no con la misma métrica, pero sí contenido. Es difícil encontrar
la autoría de estas composiciones, aunque en muchas se observa la mano del
clérigo, primordialmente regular: dominico, capuchino, jesuita… en el fondo
doctrinal que encierra la simplicidad y brevedad de los versos, pero también en
esa connotación sentimental tan generalizada en las Misiones y que tan bien
conectaba con el pueblo.
Las Coplas de Ánimas, la mayoría concebidas para cantarlas
por las calles en noviembre durante el Rosario de la Aurora, son vivos y
expresivos exponentes de una religiosidad popular, que es vivencia trascendente
e inmanente de una actitud ante la vida y la muerte y recuerdo emotivo de los
difuntos, que, gracias al Rosario, se hacen de alguna manera presente en una
dimensión viva y espiritual con los vivos.
Estos Rosarios de Ánimas y sus coplas eran organizados
fundamentalmente por hermandades y congregaciones rosarianas o de ánimas. Hoy en
día permanecen plenamente vigentes en Castilleja de la Cuesta por los
campanilleros de la Hermandad de la Soledad y en Mairena del Alcor por la de las
Ánimas Benditas.

1. ECIJA
En la ciudad de Écija, donde aún se mantiene viva la
tradición coplera de los Rosarios, se ha conservado la letra de algunas de
ellas, sin fecha, que cantaban los Muñidores de la Orden Tercera de Santo
Domingo, originales de José Gómez Quintanilla y que tienen un encanto singular.
Hoy hermanos a todos convida
el celo piadoso de el grande Guzmán
a rezarle el Rosario a la Aurora
por las almas santas, que penando están.
Vámosle a rogar
a la Aurora en su Santo Rosario,
las saque de penas el Rey Celestial.
------
Si a tu padre, y a tu madre entre llamas
en vivos incendios vieras abrasar,
¿qué trabajos no hicieras por verlos
fuera de estas penas, y en la libertad?
Pues ven y verás,
que este corto trabajo por ellas
las saca de penas, y el Cielo las da.

2. CASTILLEJA DE LA CUESTA
El Coro de Campanilleros de la Hermandad de Nuestra Señora de
la Soledad posee un completísimo repertorio de coplas, aunque sólo algunas de
Ánimas, que cantan en la Misa de Difuntos y frente al camino del cementerio. Se
denominan "Los quejíos". Extraigo las dos siguientes del cancionero crítico
editado por Salvador Naranjo González- Pola:
¿Qué quejíos son esos que oigo;
las ánimas santas las oigo queja:
No hay un alma que de mí se acuerde
ni los que heredaron todo mi caudal.
Las oigo decir
No hay un alma que de mí se acuerde
ni los que heredaron todo mi caudal.
------
Vamos, vamos pidiendo limosnas
para dar sufragios a nuestra Hermandad.
Si sus almas están en el Purgatorio
pasen a la gloria para descansar.
En ese lugar
las reciba la Virgen María
y allí a su lado descansen en paz.

3. MAIRENA DEL ALCOR
En Mairena del Alcor existe la única Hermandad de las Ánimas
Benditas del Purgatorio que se conserva "pura" de toda la provincia, es decir,
con institutito exclusivo para el sufragio de los difuntos. Durante el mes de
noviembre un reducido grupo de hermanos todavía canta en la puerta de la
parroquia las antiguas Coplas de estos Rosarios de Ánimas, cuyas letras me ha
proporcionado el que ha sido su Hermano Mayor Eusebio Pérez Puerto. Dada la gran
cantidad de coplas conservadas, le dedico la selección más significativa:
Ya hermano ha llegado el tiempo
de que nuestras penas puedas mitigar,
si ayudáis con vuestros sufragios
a implorar la gracia de Su majestad.
Y el Señor dirá,
¡Padre mío, por estos devotos
ya nos vemos libres de tanto penar!
------
Si a tu puerta llegara una noche
unas campanillas y un triste farol
y te digan ¡Ánimas Benditas
estos son los deudos que te manda Dios!,
Tened compasión,
debes darle siempre una limosna,
nunca que la tengas le digas perdón.
-------
Vi un día sobre un cementerio
ciertas calaveras que anunciando están
que en el mundo ellas fueron vivientes
como las de hoy también lo serán.
¡Qué lección nos da!,
no seamos sordos a ese aviso.
Muchos que la vieron ya no existen ya.
------
Malos huesos que unidos estaban
a la calavera que en la iglesia está
por deshechos y muy corcusidos
el día del Juicio ellos se unirán.
Jesús bajará
de los cielos a juzgar los hombres,
la jura es muy cierta, más no hay dudar.
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Si a los gritos que pegan las almas
no los escuchamos con mucha piedad,
los que habemos y haya los que hallaren
nuestros venideros nos escucharán
y razón será
que en la vida pidamos por ellas
y por nuestras almas otros pedirán.
-------
Es noviembre el mes de los difuntos
y hace su Novena nuestra Hermandad
y en la calle los campanilleros
llegan a tu puerta para recordar
que si vas a misa no puedes olvidar
a los tuyos que un día se fueron
y ahora de ti esperan esa caridad.
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Y mirando a una tumba abierta
vi que estaba el cuerpo. El alma ¿dónde está?
De repente escuché en mis oídos
lamentos y quejas, llantos y penas.
Era el alma de aquel triste cuerpo.
Leyéndole estaban sentencia final.
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Calaveras y huesos cruzados
forman el escudo de nuestra Hermandad.
Sin quererlo están representando
todas las verdades de la humanidad.
Y el día llegará
en que aquí todos nos encontremos
para asistir al Juicio llamado Final.
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El sonido de las campanillas
y nuestros clamores testigos serán
de que hacéis por las benditas almas
todo cuanto ellas puedan desear.
Y el Señor dirá,
Padre mío, por estos devotos
ya nos vemos libres de tanto penar.
--------
Las candelas que hay en el Purgatorio
son alimentadas por el pecador;
que en el lecho triste y mortuorio
comienza a juzgarnos el Mesías Dios.
Pon mucha atención,
que sabemos que este Juez Supremo
juzgará a las almas sin contemplación.
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La agonía que pasan los muertos
prepara el encuentro que tienen con Dios.
El que en vida mal se haya portado,
lamentos no valen en esta ocasión.
¡Ay, qué gran dolor!
Y no olvides que la muerte llega,
no esperes aviso para la ocasión.
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Sollozante estaba el moribundo
temiendo el encuentro con Su Majestad;
les decía: hijos de mi alma,
haced lo posible por jamás pecar,
porque es la verdad,
que en la vida nos parece a todos
que la hora suprema nunca llegará.
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Todavía el sol dormilaba
y los maireneros a la iglesia van.
De las manos llevan a sus hijos
para oír la misa de nuestra Hermandad
que por sus difuntos quieren aplicar,
y les dicen: cuando yo me muera,
yo que quiero que ustedes lo hagan igual.
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En recuerdo de los que pasaron,
los seres queridos que esperando están
los sufragios de los que quedamos
y que a Dios pidamos por su libertad,
aplicando en esta Novena
las misas y rezos por su voluntad.
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Se han perdido las buenas costumbres
que nuestros mayores quisieron dejar:
el rezar por las benditas almas
que en el Purgatorio padeciendo están,
porque es gran verdad
que las misas que el pueblo ofrecía
eran los sufragios por su voluntad.
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Francisquito, Guillermito y Pepe,
Pablito y Chapito y otros muchos más,
las campanas de Ánimas Benditas
que ustedes tocaban, no se perderán,
que nosotros tomamos las riendas
que ustedes dejaron en nuestra Hermandad.
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En la iglesia, sobre un aparato,
una calavera colocada está,
con voz muda, anunciando a todos
que nada en la vida para la eternidad,
qué lección nos da,
no seamos sordos a ese aviso.
Muchos que la vieron ya no existen ya.
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Una escala que al cielo llegaba
se le presentó en sueño al grande Jacob.
Por ella subían las almas
que iban al imperio a gozar de Dios
con comparación,
que el Rosario de la santa escala
el gran Patriarca en el sueño vio.
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Si las almas de nuestros hermanos
que las campanitas tocaron aquí
cometieron pecados humanos,
líbralas del fuego,
no las hagas sufrir.
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Concluimos aquí en esta noche
los campanilleros con su obligación.
No han temido ni al viento ni al agua,
ni algún contratiempo determinador.
¡Viva su tesón!,
que aunque roncos todos han estado
ninguno ha faltado a su obligación.

4. EL VISO DEL ALCOR
Se constata una viva tradición de los Rosarios públicos a lo
largo de todo el año, sobre todo en el primer tercio del siglo XX. En noviembre
se cantaban algunas coplas de Ánimas, de las que ofrezco estas:
Aquí yace este niño y espera,
Bella aurora, de vuestra bondad,
que lo ponga con los serafines,
allá junto al trono de la Trinidad.
Ángeles, bajad
y alistad en tan noble bandera
a este niño bello que os va a acompañar.
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Piadosísima Reina del Cielo,
Vuestra piedad grande tenga compasión
de las almas que en el purgatorio
tristes y afligidas están en prisión.
Pedidle al Señor
que las saque de aquellos tormentos
y las lleve al puerto de la salvación.
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Una madre le grita a su hija
desde el purgatorio sin poder salir:
Hija mía, qué grandes dolores
pasé en este día cuidando de ti;
y ahora ¡ay de mí!
no te acuerdas de tu triste madre,
ni un ave maría has dicho por mí.
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Debe siempre tener a su lado
la madre a sus hijas, pues ha de pensar
que del rato que ausente las tiene
al Omnipotente cuenta le han de dar.
No se ha de engañar
pues las hijas fuera de sus madres,
si una sale buena, dos mil no saldrán.