"ESTÁN DE MODA LOS CAMPANILLEROS"
Pues señor; aquí las cosas
o se hacen o no se hacen.
Tiene usted alguna idea
que no se le ocurría a nadie
y como dé resultado
le copian en el instante.
De Campanilleros, típicos,
resucitó un coro alguien
porque era serio y antiguo,
clásico y emocionante.
Resultó y a los tres meses
ya había tres semejantes,
con triángulos, guitarras
y coplas sentimentales.
Y ya este año tenemos
Campanilleros a pares
en Sevilla y en TRiana,
Mairena del Aljarafe,
Puerta Osario, los Humeros
y Castilleja y Tomares.
Organizarlo es sencillo;
se reunen diez compadres,
cpon una alpargata, un cántaro,
varias voces de sochantre,
una bandurria, un triángulo
y un rayador, y es bastante.
Se ensaya en cualquier taberna
de cualquier barrio; y se sale
a cantar las coplas típicas
por plazoletas y calles.
Lo que al principio, fue cosa
digna de resucitarse,
el abuso ha convertido
en unas vulgaridades,
cual son, diez socios pegando
berridos y tristes ayes,
mientras una campanilla
suena lenta e incansable,
igual que cuando uno llama
a la cancela y no abren.
Bueno que resuciten
las costumbres populares,
y que haya "Campanilleros".
Mas, ¡que puedan escucharse!
Que a los coros conocidos
sabemos que han de sumarse
otros nuevos; campanillas
suenan ya por todas partes;
hasta en el Ayuntamiento
nos han dicho que el alcalde
formará un "Coro
de Campanilleros municipales"
para animar esos plenos
cuando algún "Don Gastón" hable.
Y, en fin, tomará el abuso
una proporción tan grave
que émulos de Reguera
Revoltoso, y otros grandes
artistas de la Alameda
que presenten pronto es fácil
una murga titulada
"Campanilleros Frescales"