ray Pedro Vázquez Tinoco.
FRAY PEDRO VÁZQUEZ TINOCO Y EL ROSARIO
DE LA VIRGEN DE LA SALUD DE SAN ISIDORO
Tras
las predicaciones del carismático dominico Pedro de Santa María de Ulloa a fines
del siglo XVII, fueron muchos los padres de la Orden que dedicaron su actividad
misional al fomento del Santo Rosario y su uso público por las calles, pero en
lo que respecta a Sevilla es preciso destacar a Fray Pedro Vázquez Tinoco, del
Colegio de Santo Tomás, que a partir de 1735, generó una campaña impresionante
de revitalización de los Rosarios públicos, ampliando el uso a las mujeres y
niños, sobre todo las primeras, con Rosarios exclusivos para ellas, lo que
provocó no pocos recelos entre el clero y los cofrades, vencidos por su
tenacidad y un progresivo apoyo popular de las mujeres, gracias a quienes, como
gran intuición había previsto Fray Pedro, el Rosario experimentó un nuevo y
eficaz renacimiento. Fue un movimiento a escala nacional que alcanzó su cenit en
1740 con la protección especial de la Reina, que aceptó constituirse en la
Hermana Mayor de los cortejos. Está por estudiar aún esta gran figura que
devolvió a la Orden la primacía en la pastoral de los Rosarios públicos,
convirtiéndolo en instrumento pastoral de primer orden, reactivando las
hermandades y, sobre todo, su vinculación con las cofradías dominicas.
Tenía este dominico especial devoción a la imagen de Nuestra
Señora de la Salud, de San Isidoro, titular de una hermandad y congregación
rosariana que, a su muerte, ocurrida en 1749, organizó solemnes honras en su
memoria. El Rosario fue instituto fundamental de esta corporación durante todo
el siglo XVIII junto a la devoción a su imagen titular y en ello hubo de influir
no poco la labor misional de Fray Pedro, especialmente en lo que respecta a la
creación de un cortejo propio de mujeres, dependiente de la Hermandad, que salía
a la calle todas las tardes de domingos y festivos, tal y como esta preceptuado
por el dominico.
Junto a las hermanas, que contaban con libros propios, los
hombres realizaban a diario la salida del Santo Rosario tras el toque de
oraciones, es decir, a Prima, haciendo estación por las calles del vecindario,
reservando, al menos, los domingos y festivos para el cortejo del Rosario de
Madrugada o de la Aurora, aproximadamente a las tres de la mañana, que culminaba
con la Misa de Alba. Lamentablemente no ha quedado documentación sobre estos
cortejos, salvo la noticia recogida por Matute en sus Anales, correspondiente a
las magnas celebraciones efectuadas por la Ciudad en 1761, con motivo del
Patronato de la Inmaculada Concepción, entre las que destacó la salida en
Rosario de la Aurora de 15 congregaciones dedicadas a este instituto en Sevilla,
sin duda las de más devoción popular y prestigio, entre las que figuraba la de
la Virgen de la Salud que, como las otras, salió de madrugada a realizar la
estación a la Catedral y celebrar en una capilla "ad hoc" la misa de alba.
Del apostolado de este dominico nos quedan algunos escritos y
composiciones para los Rosarios públicos que dirigía, concretamente sus
Ofrecimientos en verso: Es bastante probable que estas coplas se rezaran y
cantaran en el Rosario de la Virgen de la Salud.
ESTRIBILLO
"Pues eres Señora
de Jesús Erario,
a Dios por nos ora
los de tu Rosario"
MISTERIOS GOZOSOS
Al Verbo encarnar
sois de Dios
Sagrario,
y hecha Relicario
de la Trinidad.
A Isabel visitaste,
al Verbo encarnar
para santificar
a el Precursor
constante.
A el nacer vuestro
Hijo
sois Señora,
Aurora,
que al mundo
acalora
con el Sol Divino.
A tu Hijo
presentaste
al gran Dios
airado,
y con Él aplacado,
Señora, le dexaste.
A tu Hijo le
hallaste
a doctores
enseñando,
al Mundo
iluminando,
Señora, le
entregaste.
MISTERIOS DOLOROSOS
Tu Hijo Jesús
suda en el Huerto
sangre,
y con deseo grande
recibe la Cruz.
A una Columna
amarrado
ves a tu Hijo
azotar
hasta desgarrar
el cutis sagrado.
De espinas coronado
ves a tu Hijo mofar
y de Rey llamar
por un Pueblo
malvado.
Lleno de amarguras
hablaste en la
calle,
al que en este
valle
pariste con
ternura.
Ya le ves
crucificar
a tu Hijo, gran
Señora,
y en alto levantar
en una triste hora.
MISTERIOS GLORIOSOS
Ya le ves
Resucitado,
y a Ti de gozos
llenar
a tu Hijo mui
amado,
que viste
crucificar.
A el Cielo le ves
subir
a tu Hijo,
acompañado
y que al Eterno
vivir
lleva lo rescatado.
A el Colegio
Sagrado,
tu Oración hace
baxar
el Espíritu a
inflamar
al hombre
restaurado.
Al Cielo, subes,
Señora,
como Sol, a lo
encumbrado,
alúmbranos ahora
en contra del
pecado.
En el Cielo te
corona
tu Dios mui amado,
para que a tu
Reinado
favorezcas ahora.
Y culmina el rezo con la siguiente "Salve"
Dios te salve,
Virgen pura,
Reyna del Cielo y
la tierra,
Madre de
Misericordia,
de Gracia, y Pureza
inmensa:
Vida y dulzura, en
quien vive
toda la Esperanza
nuestra.
A Ti, Reina,
suspiramos
gimiendo, y
llorando penas
en aqueste triste
valle
de lagrymas, y
miserias:
Ea, pues, dulce
Señora,
Madre, y Abogada
nuestra
estos tus hermosos
Ojos
a nosotros siempre
vuelvas,
y después de este
destierro,
en el Cielo nos le
muestra
a JESÚS, Fruto
Bendito
de tu Vientre
hermosa Perla:
O Clementísima
Aurora,
O, Piadosíssima
Reina,
O, Dulce Virgen
MARÍA,
por nosotros a Dios
ruega,
para que seamos
dignos
de alcanzar la
Gloria eterna.
Amén JESÚS con que
acabo
la Salve, de
aquesta Reina.
Se observa, a más de la brevedad, una concreta aplicación a
las intenciones de cofrades y fieles, que supone novedad frente a las glosas de
los predicadores capuchinos, los primeros grandes conformadores de las
procesiones públicas del Rosario.
Carlos José Romero
Mensaque
(Publicado en la
revista informativa de la Hermandad de la Virgen de la Salud en mayo de 2004)
