ermandad de Nuestra Señora del Rosario y Santo Cristo de la Paz (Humeros).
Capilla propia de
Nuestra Señora del Rosario.
Barrio de los Humeros.
Sevilla.
Hermandad de Gloria.
Celebra sus cultos en octubre.
El 12 de octubre, por la mañana, celebra un Rosario público de Aurora con la
imagen de la Virgen haciendo estación al convento de Madres Capuchinas, donde se
celebra la Misa y, luego, a las 11 de la mañana, vuelve en solemne procesión a
su capilla.
Hermanos: 240 aprox.
Hermano Mayor: Juan Antonio
Martín López
Dirección Web: http://www.humeros.org

HISTORIA
Una devoción como la del Rosario va a
convertirse en la más genuina expresión de la religiosidad
popular en los años finales del siglo XVII y toda la centuria
posterior a través del fenómeno de los rosarios públicos,
peculiar uso que se organiza en parroquias y conventos así como
por los propios vecinos de los barrios en torno a retablos
callejeros erigidos por la piedad popular. Uno de estos retablos
o tabernáculos fue el que, situado en un muro del Colegio de San
Laureano, albergaba una imagen de la Virgen con el Niño, a la
que se advocó del Rosario.
Aunque la documentación existente
no
permite aclarar sus orígenes, resulta razonable pensar que los
vecinos del arrabal de los Humeros, organizadores de un Rosario
público que diariamente recorría las calles partiendo de este
tabernáculo donde todos se citaban, y se hacían los
ofrecimientos, consolidaran esta devoción y se erigieran en
Hermandad con el doble instituto de venerar la imagen de la
Virgen y mantener la práctica devocional del Rosario.
Merced a las gestiones de su Mayordomo
Miguel de Liñán, en 1747 se abre ante el Municipio un
expediente para la edificación de una capilla dedicada a la
Virgen del Rosario. A pesar de la penuria económica de un
arrabal tan humilde, sus vecinos apoyan económicamente esta
obra, que se culmina felizmente en 1761 con la bendición del
nuevo templo. El propio Mayordomo concierta con el escultor
Jerónimo Roldán y Serrallonga las hechuras de una imagen de la
Virgen del Rosario y la del Crucifijo de la Paz, la cual estaba
destinada a presidir los Vía Crucis que organizaba la Hermandad
durante la Cuaresma así como formar parte del aparato mortuorio
para los hermanos.
Tras una etapa difícil durante la primera
mitad del siglo XIX en que la capilla fue el oratorio de una
pequeña comunidad de frailes carmelitas, con la advocación de
Santa Teresa, la corporación surge con renovado vigor hacia
1685. Los nuevos oficiales se marcan como objetivo fundamental
revitalizar los cultos a fin de acrecentar la devoción del
barrio a la Virgen. En este sentido, se promueve el Rosario
público, que cuenta con las siguientes modalidades: ordinario
(todas las noches del año y, posteriormente, las madrugadas o
auroras), penitencial, de Ánimas (con simpecado propio, morado y
lienzo de dolor, que se conserva) y el de Gala, con las
insignias más ricas y que salía en la festividad de la Virgen.
Igualmente se celebra anualmente una Novena. Poco a poco el
Rosario de Gala se sustituye por una procesión anual con la
imagen. Singularmente notable fue la que realizó en 1881 al
Palacio Arzobispal, donde fue recibida por el Cardenal Lluch y Garriga, devoto de la Virgen.
La última gran etapa de la
Hermandad fue sin duda la de los años
20 y 30 hasta la Guerra Civil en torno a la figura de Enrique
Gómez Millán, Hermano Mayor, que llevó a cabo una entusiasta
labor de fomento del culto de la Virgen así como una amplia
reforma en el gobierno y la administración de la Hermandad.
Entre sus iniciativas cabe destacar el coro de campanilleros, la
asociación de hermanas, obras de consolidación de la capilla,
las fiestas de la Cruz de Mayo y, sobre todo, la Función y
Procesión de la Virgen.
Después de la Guerra, la Hermandad parece
declinar un tanto, aunque mantiene su actividad ordinaria. En
1968 se hace preciso trasladar las imágenes a San Vicente, pues
la capilla amenazaba ruina. Son momentos muy difíciles en los que
la corporación está a punto de perder su sede secular.
Restaurada precariamente, retorna a ella en 1975, siguiéndose
una grave crisis de gobierno hasta que en 1980 un grupo de
jóvenes, con el apoyo del entonces Hermano Mayor Rafael García Serantes, inicia una esperanzadora revitalización, que hoy es ya
una realidad feliz y pujante. Lo principal a destacar de la etapa
actual es la consolidación de los cultos a la Virgen con la
novedad del Rosario público de la Aurora con Procesión matutina
de la Virgen el 12 de octubre, restauración integral de su
patrimonio: imágenes titulares, Simpecado, manto de la Virgen, cuadros de la iglesia, coronas... aunque resta la consolidación
definitiva de la fábrica del templo. Igualmente se ha creado un
grupo joven, que destaca sobre todo por su coro.

PATRIMONIO
La
capilla cuenta con un notable retablo en el muro del presbiterio
que realizó Lorenzo López Caballero en 1764.
La imagen de la Virgen es obra documentada
de Jerónimo Roldán Serrallonga al igual que el Cristo de la
Paz. Ambos han sido restaurados muy recientemente por el taller Serbal.
Otras imágenes de mérito son un San
Antonio de Padua, del mismo artista, un San José, un Crucificado
de tamaño menor que el natural (quizá del siglo XVI) y una
pequeña imagen de Cristo Yacente, de marfil, que se venera en
una pequeña hornacina de la cruz procesional.
Respecto a pinturas, caben
destacar la del lienzo del Simpecado de Gala y la del de Ánimas y que representa
a la Virgen, enlutada, llorando en el Calvario.
Como bordados, los del manto de la Virgen,
del siglo XIX, recientemente restaurados.
Respecto a orfebrería, hay que reseñar el
cetro de la Virgen, en plata, del siglo XVIII, la cruz del Niño,
de plata y nácar, de la misma fecha y recientemente, las coronas
de ambos, de plata sobredorada, donación de un grupo de
hermanos.
Cfr. "El Rosario de los
Humeros. Estudio
histórico y patrimonial de la Hermandad de Nuestra Señora del
Rosario y Santo Cristo de la Paz, del barrio de los
Humeros", de Carlos José Romero Mensaque