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Antonio Fernández Rodríguezntonio Fernández Rodríguez

 

Antonio y su madre contemplan el paso de Ntro Padre Jesús Despojado. (Foto: José L. Castillo)IN MEMORIAN

Pocos cofrades habrá habido en la historia reciente de nuestra Semana Santa con tanta constancia, tenacidad y capacidad de sacrificio como D. Antonio Fernández Rodríguez, Hermano número 1 y co-fundador de nuestra Hermandad, que se reunió para siempre con Nuestra Señora de los Dolores y Misericordia el pasado mes de noviembre de 2001.

Los artículos que siguen quieren ser un homenaje de recuerdo y gratitud a su persona y a su entrega generosa.

 

El Rosario en Sevilla

  • Ir al inicio de esta páginaCuando un amigo se va.

Nuestra Hermandad y todas las hermandades han sufrido una importante pérdida. Se nos ha marchado al hogar del Padre uno de los hermanos más destacados en saber y entrega a ellas. Antonio Fernández "compitió en la noble competición, llegó a la meta en su carrera, conservó la fe" (2 Tim. 4, 7), y ahora ha recibido ya la corona de gloria que no se marchita.

Ntro Padre Jesús DespojadoEn la década de los sesenta, gracias a nuestra común profesión, conocí a Antonio luchando desde San Julián para que no se extinguiera nuestra hermandad y, gracias a su perseverancia constante y continua a través de un duro recorrido, logró el traslado a San Bartolomé para, desde allí, iniciar el verdadero resurgimiento, logrando, primero en la gestora y después como primer Hermano Mayor, encontrar el sitio que a la hermandad le correspondía en nuestra Semana Mayor. Posteriormente, en el año 1981 consigue la cesión por los Hermanos Misioneros del Inmaculado Corazón de María de la capilla de Nuestra señora del Mayor Dolor, hoy ya propiedad, para sede de la corporación. Esto es, en apretada síntesis, lo que ha sido toda una vida de entrega y trabajo por y para la Hermandad.

Pero no fue ésta sólo su contribución al mundo de las hermandades, pues creó escuela entre los vestidores de imágenes y, como fotógrafo, ha dejado uno de los mejores archivos de las imágenes de nuestras cofradías.

No obstante, pocos serían esos méritos si no estuvieran acompañados a su bondad de corazón y al amor que profesó a su madre, doña Lola, como hijo ejemplar mientras vivió y, como no, a la Madre, con mayúscula, la Virgen Santísima.

En el Oficio de Difuntos se reza que "al paraíso te lleven los ángeles": Estoy seguro que, cuando Ella vio que su salud se debilitaba, le pidió a su Hijo Despojado acompañar a la legión de ángeles para que su Misericordia, ya sin Dolores, lo introdujeran en la Casa del padre desde donde, con toda seguridad, seguirá velando por esta su Hermandad.

Cuando un hermano, un amigo se va... es para brillar en la región de la luz y de la paz, "como chispa que prende en el cañaveral" ( Sb 3, 7).

Federico Luque Martínez (Hermano Mayor desde 1983 a 1987)

El Rosario en Sevilla

  • Ir al inicio de esta páginaRecuerdo de un hermano ejemplar.

Cuando apenas tenía 16 años, tuve la gran suerte de entrar a formar parte de nuestra querida Hermandad y muy poco tiempo después empecé a conocer a nuestro querido hermano Antonio, por aquel entonces Vice-presidente de la Comisión Gestora que presidía el Rvdo. Padre D. Salvador Diaz Luque, párroco de San Bartolomé.

María Stma de los Dolores y MisericordiaEn aquellos mis primeros tiempos de Hermandad tuve la oportunidad de saber de la Historia de la misma de la forma más directa posible, escuchando las vivencias apasionantes de nuestro hermano Antonio, empezando a saber de sus constantes desvelos, de su insistencia, y de tantos sinsabores, pero también de su logro más importante: reorganizar nuestra Hermandad y poner a la Cofradía en la calle.

De su constancia y tesón fuimos aprendiendo aquellos jóvenes de entonces, que con ideas nuevas fuimos configurando una Hermandad distinta, forjada entre muchas incomprensiones de quienes incluso se auto denominaban cofrades y no exenta de dificultades de todo tipo.

El ejemplo de nuestro hermano nº 1, nos ha servido entre otras cosas, para saber esperar y para trabajar día a día en aquello y por aquello en lo que estamos convencidos. Esto de las Cofradías es cuestión de Fe , y tú Antonio, la tuviste y mucha, porque de lo contrario el milagro nunca hubiera sido posible. En San Marcos, en San Julián, en San Bartolomé y en Molviedro, estuviste luchando para hacer Hermandad y dejaste tu huella en todas las cosas que poco a poco se iban consiguiendo.

Tuviste que afrontar la gran responsabilidad de configurar la primera Junta de Gobierno después de un largo periodo de preparación, y desde un principio supiste conjugar la veteranía con la juventud. Fueron momentos ilusionantes, inolvidables, los de aquel reencuentro de Jesús Despojado con las calles y las gentes de Sevilla, después de tantos años de esfuerzo. Pero todos sabíamos y tú mejor que nosotros, que para llevar a la Hermandad a la altura que habías pensado, quedaba mucho trabajo por delante y mucho camino por recorrer... y no todos iban al mismo ritmo.

Vinieron más dificultades, quizás demasiadas para una Hermandad tan joven, y tú comprendiste que había que dejar paso a otros hermanos y a otras generaciones, a los que ya les habías inculcado tu más importante virtud: el esfuerzo diario y una gran confianza en la ayuda de Jesús Despojado y en su bendita Madre de los Dolores y Misericordia.

Permíteme Antonio, que en mi nombre y en el de toda una generación, te agradezca desde el humilde rincón de mis recuerdos, toda tu generosidad de tantos años para con la Hermandad y sus hermanos.

A buen seguro que, como si fueras el Discípulo Amado, estarás junto a la Señora, dando paseos por el Cielo, contándole tantas y tantas cosas...

Dile, por favor, que tus hermanos, los de aquí, los de la tierra, estamos como siempre necesitados de la ayuda divina, porque como siempre... no somos capaces de ponernos de acuerdo para hacer un mundo mejor.

Dile por favor, que a pesar de todo, siga intercediendo por nosotros y que siga derramando su Gracia sobre nuestros corazones.

Dile, Antonio, que los Cofrades, somos algo complicados con nosotros mismos y también con los demás, y que nos cuesta –y tú bien lo sabes- pensar diferente.

Dile, ahora que estás despojado del incienso que nos nubla la vista y del boato de las grandes celebraciones, que nos ilumine con su Luz a encontrar la Verdad como tú la has encontrado.

Manuel Vicedo Durán (Hermano Mayor desde 1991 a 2000)

El Rosario en Sevilla

  • Ir al inicio de esta páginaEjemplo de sacrificio y entrega.

Pocos cofrades habrá habido en la historia reciente de nuestra Semana Santa con tanta constancia, tenacidad y capacidad de sacrificio como D. Antonio Fernández Rodríguez, Hermano número 1 y co- fundador de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras. Pocos, muy pocos, no se hubieran resignado a abandonar ante tantas circunstancias y personas contrarias a su más anhelado empeño, aquel con el que soñaba desde muy temprana edad: reorganizar esa querida Hermandad, en la que su padre le inscribió como hermano ya en el año 1937.

Antonio Fernández junto a su madre, apadrinaron a la Virgen de los Dolores y MisericordiaDevolver la vida y el buen nombre a una corporación injustamente señalada desde 1942 por una infracción similar a la otras tantas hermandades, fue su proyecto ilusionante de vida. En esa tarea se volcó desde 1958 cuando, todavía muy joven, fue entrevistándose con las autoridades eclesiásticas de la época para recuperar a las olvidadas imágenes de su devoción, que, después de diversas vicisitudes, yacían como simples enseres en los altos de la capilla de los Servitas. Tras no pocas negativas, consiguió devolverlas al culto en la parroquia de San Julián, donde fue rodeándose de otros cofrades, a los que supo contagiar de su ferviente devoción e impulso. Era su vida y lo sabía. En 1971 se traslada el grupo de devotos a San Bartolomé, donde un año después se reorganiza oficialmente la Hermandad y se nombra una Gestora, en la que Antonio ocupó el cargo de Vicepresidente y Vocal de Mayordomía, aunque en realidad era él quien impulsaba el gobierno con ideas y proyectos continuos, todos muy pensados en los largos años en que fue madurando en su corazón el proyecto. En San Bartolomé supo aunar a un grupo entusiasta de jóvenes que otorgaron a la corporación auténtica personalidad propia.

En la Semana Santa de 1975 su sueño se hizo realidad cuando la Hermandad pudo realizar su primera estación de penitencia, aunque hubiera de ser suspendida, al poco de salir, por la lluvia. No obstante, el largo proceso de reorganización estaba prácticamente terminado. Fueron momentos de gran emoción donde todos los nazarenos volvieron la mirada hacia él, que lloraba como el niño que era y ha sido siempre en realidad, porque sólo alguien con un alma infantil es capaz de conseguir convertir en realidad sus sueños. La Hermandad le otorgó en 1978 la Primera Medalla de Oro y , al año siguiente, en el primer Cabildo General de la reorganización, fue elegido Hermano Mayor, aunque desde 1958 lo había sido siempre para sus hermanos.

Tras su mandato de cuatro años, Antonio se desvinculó un poco de la responsabilidad directa de gobierno, aunque como Camarero de la Hermandad, siguió vistiendo a sus Titulares con el buen gusto y fino estilo que le caracterizaba, al igual que a otras muchas imágenes de Sevilla y su provincia. Siempre estuvo a disposición de su Hermandad y de cada uno de sus hermanos, como en el caso de quien esto escribe, que siempre encontró en él la palabra justa y mesurada, contagiándome de ese cariño que ambos profesamos a sus Titulares en las largas conversaciones sobre las pequeñas- grandes historias de Hermandad, esas que él hizo posible durante tantos años.

Que el Señor Despojado de sus Vestiduras y la Virgen de los Dolores y Misericordia le otorguen el merecido descanso y le premien su corazón de niño ilusionado y de cofrade comprometido, pues fue él quien nos devolvió sus devotas Imágenes a la tarde de un Domingo de Ramos, con el que él soñará ya por una eternidad.

Carlos J. Romero Mensaque.

El Rosario en Sevilla

  • Ir al inicio de esta páginaVestidor de imágenes.

El presente perfil artístico del desaparecido vestidor Antonio Fernández Rodríguez se publicó en el diario ABC de Sevilla, durante la Cuaresma de 1985 formando parte de un serial titulado "El arte sevillano de vestir Vírgenes". En seis capítulos se analizaba la evolución del "tocado" en las Dolorosas a lo largo del siglo XX y se sugería que el "vestidor" cumplía en las imágenes de candelero, que no tienen de humano más que la mascarilla y las manos, las mismas funciones que el policromado en las esculturas de talla completa. Esta idea caló tan hondo, que dieciséis años después ha pasado al acervo común y se ha popularizado, igual que la palabra "vestidor", cuyo término me pareció más adecuado y preciso que "prioste" o "camarero", como entonces se les llamaba y con cuyos cargos presenta notables matices y claras diferencias.

Por razones de edad, las aportaciones de "Fernand" aparecieron en el capítulo VI y último, correspondiente al sábado 23 de marzo de 1985, páginas 65- 66, acompañado de una fotografía que conmemora el día en que, junto a su madre, apadrinaron a la Virgen de los Dolores y Misericordia. Los datos fueron fruto de dos conversaciones previas: una en la desaparecida tienda fotográfica de Federico en la calle Hernando Colón; otra en su domicilio de la Cuesta del Rosario, donde, además, me suministró interesantes datos sobre los intermediarios y la compra-venta de imágenes devocionales en la Sevilla del segundo tercio del siglo XX.

Jesús Palomero Páramo.

Antonio Fernández Rodríguez «Fernand» (Sevilla, 1931) es discípulo de Antonio Garduño y alterné con su maestro y con José Garduño en el arte de encontrar nuevos cauces de expresión al tocado de las vírgenes. Su actividad en este campo se inicia en 1958, pero será en 1962 cuando sorprenda a la Sevilla cofradiera al crear el «pecho de bullones» a la Hiniesta, que constituye su gran aportación y uno de los logros más conseguidos y acertados de este arte, hasta el punto de ser ampliamente repetido por sus colegas en los años subsiguientes. Doce años después volvía a impresionar gratamente la opinión pública de la ciudad al alternar en el tocado de la Virgen de los Dolores y Misericordia - cuya imagen doné a esta hermandad- una tanda de bullones con otra de volantes, y en 1979, coincidiendo con la primera salida procesional de esta Virgen, le colocaba un tocado formado por multitud de pliegues diminutos, realizados con brocado de tisú y oro.

Antonio Fernández descotaba también a esta última imagen y le descubría el pelo y las orejas, rompiendo con el tradicional recato que consideraba estos lances como extravagancias irreverentes. Su arte se prodiga en numerosas imágenes, vistiendo en la actualidad a la Virgen de los Dolores y Misericordia, Hiniesta, Rocío, Mayor Dolor de la Hermandad de las Aguas de la calle 2 de Mayo, Encarnación, Palma del Buen Fin, Piedad y Caridad del Baratillo, Remedios y Cabeza de las Siete Palabras, Candelaria, San Esteban y Socorro.

Pecho de bullones de la Virgen de la Hiniesta realizado en 1962 por Antonio Fernández "Fernand"

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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque