osé Laborde González
En
el transcurso de las investigaciones sobre la Historia de la Hermandad, tuvimos
la alegría de conocer a la hija del que fue el fundador de nuestra Hermandad
allá por los años 1937. Desgraciadamente eran muy pocos los datos que
teníamos sobre José Laborde González . Gracias a su hija, podemos ofrecer
ahora un primer avance histórico del cofrade que concibió la idea de fundar
nuestra Hermandad y devolverle al lugar de privilegio que le corresponde en
nuestra trayectoria histórica.
D. José Laborde González (1919- 1997) fue el fundador de
esta Hermandad de Jesús Despojado junto a varios amigos y vecinos del barrio de
San Marcos en torno al año de 1936, aunque no se formalizara como tal hasta el
año siguiente. Tenía sólo 17 años. Existía por entonces en la parroquia
gran devoción a una imagen de la Virgen de los Dolores, congregándose un
número importante de fieles en torno a ella, que celebraban en su honor cultos
internos. Una de ellas era la propia madre, Concepción González.
Con la ayuda del sacerdote coadjutor, D. Francisco Terrones
comenzaron las diligencias para fundar la Hermandad, pero en los sucesos
trágicos de julio de 1936 se incendia la parroquia , destruyéndose la venerada
imagen y otra de Cristo, con la que se pensaba realizar el misterio del Expolio.
No decayó por ello la devoción, sino que, muy al contrario,
José Laborde movilizó a todo el barrio y en poco tiempo reunió el dinero
suficiente para realizar una nueva imagen de la Virgen, lo más parecida posible
a la que se quemó. Esta imagen la realizó
Antonio Perea. La bendición,
primero y luego el primer Besamanos atrajeron a muchos vecinos a la capilla de
los Servitas, sede de la incipiente Hermandad, que en 1938 ve aprobada sus
Reglas.
Junto a su padre, D. José Laborde Foyo, organiza la
Hermandad. En la primera junta de gobierno, él figura como Mayordomo, mientras
que su padre resulta electo como Hermano Mayor, realizando una labor ejemplar de
patrocinio moral y económico.
Aunque
la Guerra Civil le obliga a movilizarse en las Milicias como oficial de
Intendencia, fue en todo momento el que llevó a cabo todos los preparativos de
lo que era el gran sueño de todos: la realización de la estación de
penitencia. Fue quien encargó la imagen del Señor al mismo escultor que
tallara la virgen, Antonio Perea, que entonces cumplía una condena por presunta
colaboración con el bando republicano. Tuvo la valentía y la grandeza de
buscar en Perea más al cofrade de la hermandad, al vecino, al artista,
olvidando las posibles repercusiones políticas y sociales que ello pudiera
conllevar. Gracias a esta iniciativa, el escultor vio reducida su pena y Sevilla
ganó una valiosa imagen procesional.
La cofradía salió en 1941 y 1942 el Domingo de Ramos y
Lunes Santo respectivamente, con una gran acogida por parte del barrio.
No obstante, cuando la iniciativa parecía consolidada,
debido a diversos incidentes en la última estación de penitencia, la autoridad
eclesiástica destituye a la junta de gobierno. Fue un duro golpe para los
Laborde y para la Hermandad, con gravísimas consecuencias, ya que se originó
una crisis a todos los niveles y la corporación vino a desaparecer.
No obstante, José Laborde siguió en contacto con la que fue
su hermandad. cuando en 1957
Antonio Fernández comienza la reorganización en
San Julián y colaboró activamente con él para devolver a la Hermandad de
nuevo a Sevilla. No obstante, cuando en 1972, se restaura oficialmente la
corporación en San Bartolomé, su nombre desaparece de la nómina de hermanos
en circunstancias no suficientemente explicadas. Desde este momento apenas se
tienen referencias de su persona.
Era una persona muy activa, afable de trato, muy extrovertida
y dotada de una gran sensibilidad para la música. En la época de fundación de
la Hermandad tocaba el armonio de la parroquia de San Marcos. Este interés
musical no lo abandonó nunca, practicando diversos instrumentos, sobre todo el
piano, llegando incluso en acompañar en sus primeras actuaciones al célebre
Antonio Machín.
D. José Laborde, fallecido ya hace seis años, siempre
tendrá en la historia de la Hermandad un lugar de privilegio, pues fue él
quien propiamente la fundó, con el ardor de su juventud y una devoción
heredada de su madre a la Virgen de los Dolores.
Carlos J. Romero
Mensaque
(Revista "Jesús
Despojado", nº 2, septiembre 2002)