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MEDITACIÓN El Magnificat es un canto de alegría y de fe en un Dios que quiere salvar al mundo de las estructuras de pecado que lo tienen como atenazado, dormido, insensible al sufrimiento humano, especialmente de los más pobres y marginados. María es signo de nuestra juventud, que quiere luchar contra un mundo que no le gusta y que sabe que, al igual que con María, Dios está con nosotros.
TEXTO BÍBLICO
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre" (Lc 2, 1- 20) MEDITACIÓN Era sólo un niño y en Él se hacía presente toda la gloria de Dios. Era un ser débil, tenía frío, necesitaba el alimento y el amor de sus padres para vivir y, sin embargo, era el que iba a salvar al mundo. Dios nunca dejará de desconcertarnos, de admirarnos porque nos descubre que la verdadera grandeza está en la sencillez, en la humildad, en la inocencia de este niño que quiere enseñarnos a amar, aprendiendo a ser feliz con nuestro amor. La Navidad es el más entrañable regalo de Dios a los hombres y una invitación a que, ante su presencia bendita, le presentemos nuestras vidas, nuestros talentos para que con la fuerza del Espíritu nos haga sentirnos también un regalo de Dios para todos los que nos rodean.
TEXTO BÍBLICO
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Cántico de Simeón. «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.» (Lc 2, 22- 35) MEDITACIÓN Para San Lucas, al entrar el Niño en el Templo, aparece de nuevo la gloria de Yavé habitando su casa. Jesús es la presencia nueva y definitiva de Dios. Simeón descubre en aquel Niño al Salvador del mundo, pero también que será signo de contradicción para los hombres. María asume el dolor que se le avecina, pero su sí a Dios permanece inalterable.
TEXTO BÍBLICO
Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres." (Lc 2, 41- 52) MEDITACIÓN Jesús, en realidad no se pierde en el Templo. María y José descubren que el recinto santo es también su casa. El Misterio de Dios comienza a hacerse evidente en este niño de 12 años que acompaña por vez primera a su madre a Jerusalén. Ella y José le han dado su vida, su testimonio de fe, la plenitud del amor del hombre. Jesús ahora les da a entender que su vida es, ante todo, de Dios, y que su amor será para todos los hombres. |
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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque |