Historia
Resulta
muy difícil tratar de definir en pocas líneas la trayectoria
histórica de esta Hermandad, pues desde el comienzo de su
concepción, en el mes de abril de 1980, sus cofrades se plantearon
mucho más que fundar una Hermandad o, por mejor decir, concibieron
su iniciativa con unos objetivos específicos que, además, expresaron
por escrito:
a) acercar a Cristo y su evangelio al pueblo y, en especial, a los jóvenes;
b) Concienciar más a las hermandades de nuestro pueblo de la verdadera misión de una Hermandad;
c) Revitalizar antiguas tradiciones religiosas y populares como las fiestas de la Cruz y la Inmaculada Concepción;
d) Dar más valor testimonial a la Semana Santa y a las estaciones de
penitencia de El Viso y e) Ofrecer en nuestra vida cotidiana ejemplo
de auténtico cristianismo.
La inquietud de estos jóvenes iba encaminada a crear un clima de
coherencia entre la fe y la vida y eso plasmarlo en el ámbito que
ellos sentían como más cercano: la hermandad. Tras haber pertenecido
a grupos jóvenes de distintas hermandades, se plantearon que era
necesario crear un nuevo sentido de cofradía menos centrado en lo
procesional, en la adquisición de patrimonio, o en tradiciones
superficiales que en nada importaban de verdad a la vida de sus
cofrades, que sólo aparecían por su hermandad en las vísperas de
Semana Santa.
Quizás por ello tuvieron grandes dificultades en insertarse en el
mundo cofrade de El Viso. Los primeros pasos se encaminaron al
reconocimiento de la parroquia, donde contaron con el beneplácito de
su titular y, sobre todo, del coadjutor, D. Nicasio Jiménez Benítez,
que fue un importante apoyo en estos primeros años. Poco a poco
fueron configurando una mínima estructura, eligiendo una Junta
Organizadora que presidió primeramente Manuel Jesús Belloso e
iniciando un ambicioso programa de cultos y formación. Habían
decidido que el Misterio de su devoción sería la Piedad: la Virgen
en el Calvario, con su Hijo muerto y que, en consonancia con él, la
estación de penitencia se verificaría en silencio, llevando sus
cofrades túnica negra de ruán con cinturón de esparto, en la
madrugada del Viernes Santo. Aquello era todo un acontecimiento en
El Viso, donde no se concebía una procesión de Semana Santa sin
música ni se valoraba especialmente un sentido de orden y compostura
entre los nazarenos.
El primer gran acontecimiento que vive esta Hermandad es la bendición de la imagen de la Virgen de la Piedad el 21 de diciembre de 1980, que es colocada en la capilla del Baptisterio, lugar que la parroquia designa para la Hermandad. Se va consolidando el número de jóvenes, aunque nunca ha sido corporación de muchos hermanos. Toda la atención de los nuevos cofrades se centra en la promoción de una activa vida comunitaria organizando varios cultos de Regla: la Función a la Santa Cruz en mayo, la Vigilia y Función Solemne a la Inmaculada Concepción y el Quinario a los Titulares en Cuaresma e innumerables actividades de formación: convivencias, retiros, charlas-coloquio, peregrinaciones...
La primera salida procesional no se verificó hasta cinco años
después, tras la bendición de la imagen del Cristo de la Buena
Muerte el 17 de marzo de 1985. Mientras, poco a poco, se había ido
adquiriendo los mínimos elementos para hacerla posible,
principalmente el paso procesional. Por fin, en la Madrugada de este
año llevó a efecto su estación de penitencia en medio de una gran
expectación de los visueños. Abría marcha un Muñidor revestido con
la túnica de la Hermandad sin capirote y tocando una campana,
siguiéndole una treintena de hermanos nazarenos con sus cirios
azules. Un silencio impresionante rodeó la cofradía a su paso por
las calles del pueblo y el mundo cofrade se sintió gratamente
sorprendido porque la iniciativa de estos jóvenes no sólo había sido
posible, sino que marcaba toda una nueva época en la Semana Santa de
la ciudad.
Al mismo tiempo, la Hermandad se integra plenamente en la vida de la
parroquia, siendo varios de sus oficiales monitores de catequesis y
responsables de Cáritas. En este mismo año, una representación de la
Hermandad es recibida por el Arzobispo Fray Carlos Amigo, que les
manifiesta su apoyo y comprensión por su original y comprometida
iniciativa, prometiéndoles activar el proceso promovido para su
aprobación como Asociación Parroquial, lo que consiguen dos años más
tarde, constituyéndose formalmente su primera Junta Organizadora
bajo la presidencia del entonces párroco Manuel Rodríguez Romero.
Esta aprobación potencia aún más las actividades formativas,
desarrollándose todo un ciclo anual que es ampliamente preparado
junto al nuevo párroco y director espiritual Mario Ramos Vacas, con
quien la corporación consigue finalmente el 8 de diciembre de 1990
la erección canónica como Hermandad, celebrándose al año siguiente
las primeras elecciones a Junta de Gobierno, siendo elegido primer
Hermano Mayor quien había venido siéndolo prácticamente desde el
principio aunque no con la formalidad canónica, José Manuel Jiménez
Roldán. al que se le reconoce así su entrega generosa en pro de un
proyecto que ahora se ve ampliamente respaldado por los casi 200
hermanos que forman la Hermandad.
Un aspecto a destacar en esta corporación es la integración plena de
la mujer, participando desde el primer momento en todas sus
actividades y gobierno. Fue todo un acontecimiento que salieran como
nazarenas, pues constituía una novedad como tal entre las cofradías,
ya que la costumbre dictaba que las mujeres salieran alumbrando tras
los pasos. Curiosamente hay que decir que desde el primer año salen
más hermanas que hermanos con el hábito penitencial, aunque se
mantiene la tradición de que las señoras que lo deseen -sean
hermanas o no- alumbren tras el paso. En la actualidad, una mujer
María Antonia Roldán Morillo, rige los destinos de la Hermandad como
Hermana Mayor
Desde hacía ya algunos años se hacía ya muy necesario una casa de
hermandad para poder dar mayor cauce a la convivencia diaria de los
hermanos, ya que hasta ahora todas las actividades se realizaban en
locales de la parroquia. Con este fin se adquiere un solar en la
calle Albaicín, pero ante la imposibilidad económica de ejecutar la
obra, se acuerda realizarla conjuntamente con la Hermandad de
Nuestro Padre Jesús Cautivo en 1994, la que finalmente se inaugura
en 2003.
Nuevas iniciativas jalonan la vida de la Hermandad como la
organización junto a otras instituciones parroquiales y sociales de
las Jornadas de Solidaridad que comienzan en 1993 y van encaminadas
a que la sociedad visueña tome conciencia de la necesidad de
integración y ayuda a colectivos marginados como parados,
drogadictos, enfermos de Sida... , la Cátedra de Religiosidad
Popular y Nueva Evangelización, la Meditación al Stmo. Cristo, al
par que se intensifican las convivencias de hermanos, creándose una
bonita tradición en la que cada vez participan más cofrades.
Importante es también para la junta la edición de una revista anual
que, comenzada en 1980, se remodela y mejora con calidad de imprenta
a partir de 1992.
La Hermandad, aunque tiene su sede canónica en la parroquia (capilla
del antiguo baptisterio), realiza su estación de penitencia desde la
casa de hermandad (habilitándose su salón como oratorio) en la
Madrugada del Viernes Santo vistiendo sus penitentes túnica de ruán
negro con cinturón de esparto que portan cirios azules.
Actualmente se celebran los 25 años fundacionales con muy diversos actos y la edición de un libro conmemorativo.
