extos
y Reflexiones.

TEMAS DE HOY
LAS "DROGAS COTIDIANAS"
Hace ya unos meses vinieron al
colegio en el que trabajo- en la Hermandad ya ha estado varias veces en sendas
mesas redondas, su director Paco Herrera- dos integrantes del "Proyecto
Hombre", fundación dedicada a la desintoxicación de drogadictos y a su
posterior integración en la sociedad. Uno de ellos era un joven que se
encontraba en la última fase de todo el proceso, dispuesto a volver a ese mundo
del que un día quiso escaparse porque no podía soportarlo.
Al igual que él, muchas personas no
son capaces de sentirse integrados en una sociedad ciega, sorda y muda que marca
unas pautas de comportamiento aislante, egoísta que desemboca muchas veces en
la creación de estructuras insolidarias en que las personas se sitúan en
departamentos estancos que la propia naturaleza proporciona a modo de defensas o
prejuicios que impiden toda apertura al diálogo entre los seres humanos. Este
joven no "cayó" en la droga, sino que no supo encontrar otra cosa a
su alrededor que la superficialidad, la hipocresía, drogas modernas que nacen y
crecen espontáneamente alimentadas por ese pasotismo integral que nos duerme,
pero también nos angustia y un hombre no puede vivir sin encontrar un por qué
y un para qué que le haga salir de sí.
Para este joven el gran
descubrimiento que halló en "Proyecto Hombre" fue él mismo, darse
cuenta de que preocupaba a alguien, de que cuando se conversaba se iba a lo
esencial y no se quedaba nada en la superficie. Allí hablar significaba
dialogar, conocer al que estaba contigo sin máscaras prefabricadas y encontrar,
sí, encontrar una verdadera amistad porque entre todos iban creando una
comunidad que posibilitaba el acercamiento entre personas. Y la amistad iba
generando seguridad, firmeza, confianza en sí mismo y posibilidad seria de
crear un sentido para vivir.
Aquel testimonio me sigue haciendo
pensar y valorar cada vez más la amistad entre las personas, y darme cuenta de
que si todos fuéramos capaces de crear a nuestro alrededor pequeños círculos
de acercamiento sincero al otro, de comprensión y tolerancia muchos podrían
encontrar quizá caminos de felicidad y sentido sin tener que recurrir a
aislarse en las estructuras de "droga" que son siempre las salidas
fáciles para quien espera recibir sin dar esa capacidad de ilusiones,
iniciativas, acogida que se nos ha concedido a cada uno. "La ciudad de la
alegría" en un barrio marginal de Calcuta supone una realidad tangible
incluso entre las personas consideradas más hostiles a la "cultura".
Y el otro día, al tratar sobre la
Amistad y la Incomunicación en una de mis reuniones de Confirmación con el
Grupo Joven, en el diálogo y puesta en común redescubrí entre estos chicos la
certeza de que sólo en la capacidad de ver al otro como lo que es y salirle al
encuentro desde la sinceridad se puede generar la confianza necesaria para que
cada persona desarrolle su mejor yo y, en este sentido, empezar a encontrar
soluciones frente a tanta crisis, tanta "droga" que parece inmovilizar
a una parte de nuestra sociedad.
Carlos J. Romero Mensaque

MILAGRO EN UN PUB
"Amarse es maravilloso. La amistad lo es. El
que tres muchachos en la Nochevieja no caigan en la barata-falsa alegría que
parece la etiqueta obligada de esa noche y se dediquen al maravilloso deporte de
hablar como verdaderos hombres, también eso me parece un milagro.
Y es que tal vez los hombres vivimos demasiado
en nuestra superficie. Y en la Nochevieja elevamos a dogma esa superficialidad,
reímos, bebemos, nos alegramos porque así está mandado, pero nunca somos más
falsos que en esas alegrías.
Y, sin embargo, debajo de esa piel de
superficialidad todos los hombres tenemos un alma. Un alma ardiente de necesidad
de amistad. Y la tenemos a la pobrecita olvidada dentro de nosotros,
anestesiada, dormida. Nos da vergüenza sacar a la calle su necesidad de amor. Y
parecemos frívolos por un tonto pudor de decir lo que dentro tanto necesitamos.
Por eso me alegra tanto el que unos jóvenes
charlasen esa noche. No para decir bobadas, no para contarse chistes, no para
matar esa noche como un símbolo de la vida que se nos escapa. Sino que hablasen
con las almas desnudas. Forzosamente allí tenía que estar Dios. Porque Él está
siempre donde unos hombres y unas mujeres lo son verdaderamente. No donde las
marionetas que nos fingimos sustituyen a nuestras verdaderas almas. Fue un
milagro, sí. Uno de esos milagros que habría en nuestras vidas si tuviéramos los
ojos abiertos.
Un amigo me escribe contándome su
extraña, maravillosa Nochevieja. En ella no ocurrió nada llamativo, pero todo
fue espléndido. Mi amigo está viviendo una etapa de deslumbramiento. De
repente parece haberse arrancado la careta de la amargura que cubría su alma y
está encontrándole nuevos horizontes a la vida. Tal vez por eso, porque está
a la caza de una vida mejor, le ocurrió lo que le ocurrió esa noche. No sabía
dónde tomar las uvas y, un poco por casualidad, se fue a un "pub".
Allí encontró a una pareja de novios desconocida. Amigos de amigos de amigos.
Y comenzaron a hablar. No de frivolidades, sino de sus almas, de sus luchas y
esperanzas, de sus tristezas y de sus alegrías. Terminaron hablando de Dios. Y
la charla se enrolló. Y duró toda la noche. Mientras media España se
emborrachaba, ellos hablaron. Hablaron serenamente, de todo, entrando en ese
milagro verdadero que es el reposo de la amistad. Y fue una noche relajante,
multiplicadora. Entraron cada uno de los tres con un alma y salieron con tres.
Porque la verdadera amistad multiplica.
Ahora mi amigo está gozosamente
asombrado. Me dice que sospecha que Dios tuvo algo que ver con ese encuentro.
Él había ido casualmente a aquel "pub". Y casualmente habían ido
sus nuevos amigos. "¿No cree usted –me pregunta- que aquello fue algo
más que simple casualidad? Tampoco quiero sacarle un significado sobrenatural a
algo que no lo tiene. Simplemente, que fue demasiado bueno para ser
casual." Y apostilla mi amigo: "Y es que a Dios se le encuentra hasta
en un "pub", si uno se fía de Él."
A mí tampoco me gusta buscarle explicaciones
milagrosas a las cosas de la vida. Tal vez porque todo lo que nos ocurre me
parece milagroso.
(J.L. Martín Descalzo: Razones para vivir)

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL AMOR
"También amar es bueno, pues el amor es quizá
la prueba más difícil que se nos impone, lo extremo, la última prueba y examen,
el trabajo para el cual todo otro trabajo sólo es una preparación. Por eso los
jóvenes, que son principiantes en todo, no pueden todavía amar; deben
aprenderlo. Con toda su naturaleza, con todas sus fuerzas, reunidos en torno a
un corazón solitario, temeroso, palpitante hacia lo alto, deben aprender a amar.
Pero el tiempo de aprendizaje es un tiempo largo, cerrado, y así el amor sale
largamente, entrando por la vida adelante...: soledad, vida a solas, crecida,
ahondada, para el que ama"
(Rilke: "Cartas a un joven poeta")

"Ahora se pone la etiqueta de
amor a muchas cosas. O lo que es peor, se dice que el amor no existe, que todo
se reduce a física y química, que es un falso invento de los poetas o de
personas decadentes. Se atrapa una sensación y se desconecta. Yo creo que esta
forma de ver las cosas responde a lo mismo de siempre: al miedo al amor, al
miedo a la vida. La gente quiere protegerse del sufrimiento y se dice a sí
misma que es mejor pasarlo bien con un amigo o amiga y luego repetir el proceso
si es necesario. Es el mundo de la provisionalidad, del prêt a porter. Se
viven los sucedáneos de amor como platos, vasos y servilletas de papel de usar
y tirar, porque asustan los compromisos.
¡Cuidado, que no me refiero al matrimonio!
Comparto lo que me decías una vez que tu generación es reacia a casarse por las
experiencias que habéis tenido a vuestro derredor. "¿Para qué voy a casarme y
separarme dentro de unos años?" Los ejemplos cercanos no tienen mucho gancho, la
verdad. No me refiero a contratos que se lleva el viento, a compromisos que
muchas veces son otra forma de engañar al miedo y adquirir seguridad. Todo el
mundo sabe que hay parejas casadas que nunca fueron un matrimonio y otras que,
sin bendiciones ni contrato matrimonial civil, se saben unidas más allá de las
estrellas. Comprendo que la gente joven hoy día carece de referentes, ejemplos o
ideales a seguir.
Hablo de ese amor que pide permanencia y se
traduce muchas veces en silencio y desinterés. Hablo de un amor que prolonga ese
sueño adolescente que sientes ahora y en el que creo profundamente, caiga quien
caiga, tenga o no realización sexual, cristalice o no en hijos y familia. Creo
en el amor antes del tiempo, en el tiempo y después del tiempo. [...] Sí creo
que tiene, como el arte, una fuerte dosis de locura [...] Y por supuesto que hay
quienes viven esa locura toda la vida y dentro del matrimonio, aunque por
desgracia no es frecuente, la verdad.
No recobres nunca el juicio del todo, es
decir, no dejes nunca de amar como sea, aunque esto no tenga hoy buena prensa.
Sólo envejecen los que dejan de amar y se cierran en sí mismos (Decía Cicerón
que "Nada es difícil para el que ama")Todas las grandes cosas que se han
realizado en este mundo fueron por amor, de un modo o de otro, porque el amor es
la fuerza que empuja a la vida. Lo que sí parece cierto es que casi siempre va
de la mano del sufrimiento. Como me dijo alguien "¡Si se pudiera hacer con el
amor igual que cuando se come el pescado, esto es, separar las espinas...!"
Tenga o no espinas, el amor mueve al mundo y
lo integra, es la única vivencia que nos justifica y que nos conduce a la
unidad. Se muestra con las obras más que con las palabras.
(Pedro Miguel Lamet, "Cartas a Marian")

UNA VISIÓN DE LA SEXUALIDAD
Como toda energía, Marian, el
impulso sexual puede construir o arrasar, crear –y no solamente niños- y
matar, abrir una ventana al sueño o hundir en el abismo. Se me ocurre que la
expresión sexual es como la coreografía en el cine musical: ha de estallar
cuando las imágenes y el diálogo de los personajes ya no pueden expresar más.
Entonces se convierte en el vehículo del amor y ahí puede transportarnos a las
estrellas. No creo que sea la única manera posible de amar ni la más
determinante, pero sí el impulso integrador que hay entre los dos polos de la
naturaleza para que salte la chispa del ser. En ese sentido comprendo que todas
las religiones la hayan visto como algo sagrado.
Ni la carne ni la materia habrían de
oprimirnos, porque todo es parte de un mismo sueño. Si la vamos arrastrando por
la vida, como un perro rebelde, es porque no la hemos tocado con la varita
mágica de una mente libre y conectada con la verdad profunda. Aún así,
deberíamos perdonarnos a nosotros mismos la mirada corta o los besos torpes para
seguir ascendiendo más arriba. Queremos como si fuéramos Dios mientras mira
jugar a sus hijos en el jardín. Y al final depurar energías hacia un encuentro
total. Porque, en resumidas cuentas, aquí ensayamos sólo la función, miramos por
una tronera o un confuso espejo. Siempre la pareja enamorada de El Cantar de los
Cantares está por entregarse y perderse fundida en el abrazo total.
La sexualidad es un modo aún infantil de
balbucirnos el abrazo al que está destinada toda la creación. Como se dice en un
verso de Guillén: "El cuerpo es alma, y todo es boda"
(Pedro Miguel Lamet, "Cartas a Marian")
